Encargo inicial
Un estudio de museografía que había ganado la licitación de una exposición temporal nos subcontrató el paquete completo de diseño gráfico de sala: identidad visual, paneles, cédulas de pieza, señalización de recorrido y vinilos. El plazo era ajustado y la exposición debía abrir en tres semanas.
Material de partida
El estudio adjudicatario nos pasó:
- El guion curatorial completo en español y valenciano.
- Fotografías de alta resolución de las piezas.
- La arquitectura base de la sala (plano con vitrinas y recorrido).
- Una serie de referencias visuales que orientaban el tono de la exposición.
No había identidad previa: todo el sistema gráfico se diseñó desde cero para esta exposición concreta.
Problema a resolver
El reto era combinar tres cosas que no siempre conviven bien:
- Un tono visual contemporáneo y reconocible.
- Respeto absoluto por las piezas (que el diseño no compita con ellas).
- Legibilidad y accesibilidad —contrastes, tamaños, bilingüismo claro— sin renunciar al criterio estético.
Proceso de desarrollo
Empezamos por la identidad visual: paleta de color derivada de los tonos de las propias piezas, tipografía principal para títulos y una secundaria más neutra para texto corrido. Con eso como base, maquetamos todos los elementos aplicando reglas consistentes de jerarquía: paneles, cédulas, vinilos y plano.
Entregamos archivos listos para la imprenta de confianza del cliente, acompañados de un breve manual de estilo para que cualquier material futuro pueda mantener la coherencia visual.
Resultado
La exposición abrió en plazo. Todo el material gráfico se instaló sin incidencias y la identidad visual quedó lo suficientemente consolidada como para reutilizarse en comunicaciones posteriores del proyecto.
Materiales y técnicas
Todo el trabajo fue de diseño: nosotros no hicimos la producción física. El montaje y la impresión los gestionó el estudio adjudicatario con la imprenta habitual del museo. Nuestra entrega consistió en archivos finales, pruebas de color y el manual de estilo.



